diumenge, 26 d’abril de 2009

El tabac, company de presó, company d'amagatall (2)

 
Els cigarrets, companys dels presos en les llargues hores a la Mercé o a la presó de Castelló. No servien només per a passar les hores, alleujar la tensió, desviar els pensaments... 
En el paper de fumar escrivien cartes i poesies, era l'única manera que tenien per a comunicar-se amb els de fora, amb la família. I d'expressar els seus sentiments.
El pres que arreplegava la cistella amb el menjar que portaven les dones al familiar que estava tancat, amb un gest ràpid i còmplice -"açò crema molt!"- mentre agafaven la cistella de les mans, ja havia passat la carta. 
Esas cestas que traía la familia eran verdadero  maná: iban llenas, o casi vacías, de  comida, y contenían el remedio casero contra la temible  sarna. Al salir llevaban la ropa sucia  y también poemas y escritos que los guardias no detectaban  porque la necesidad es la madre del ingenio. Los presos escribían en los papeles de liar  cigarrillos, enrollaban ese fino papel y lo introducÌan en el estrecho hueco de mimbre trenzado que entretejía la cesta.   Pero se descubrió la artimañaa. El mismo día, un preso se negó a arrodillarse en misa. Treinta presos fueron fusilados y las cestas se prohibieron.
Las represalias también incluyeron otras restricciones: se  requisaron los tableros de ajedrez. Los escritores usaron su único trozo de papel para dibujar el tablero y borrar la marca de cada movimiento para volver a jugar. Se requisaron los lápices que no pudieron esconder. Ahora los poemas se recitaban y aprendían de memoria, pero no se dejó de crear. Se escribía de tapadillo en las celdas en el papel de fumar. Las cestas fueron sustituidas por cubos y los papelillos salieron ocultos en los dobladillos de los pantalones y pañuelos sucios.
Prisión Provincial de Castellón, 1939 - 1940 , de M. J. Sabater i M.J. Martínez
Cartes de Vicente Moliner Nadal